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Prevención y detección de microplásticos en los alimentos

Mikroplastik
Jun  9, 2026

En los últimos años, las partículas de microplásticos presentes en el medio ambiente, en los productos de consumo cotidiano, así como en los alimentos y el agua potable, se han convertido en un tema central tanto en la investigación científica como en el debate público. El término «microplásticos» se utiliza oficialmente desde 2004; desde aproximadamente 2010 se han encontrado indicios de microplásticos en el cuerpo humano y en otros organismos.

Estos avances dejan claro que los microplásticos no son meramente un problema medioambiental, sino que se reconocen cada vez más como una cuestión importante de seguridad alimentaria que requiere más investigación, evaluaciones de riesgos y medidas reguladoras.

¿Qué son los microplásticos y cómo llegan al medio ambiente?

La presencia de microplásticos está estrechamente relacionada con el aumento de la producción de plástico. Desde la década de 1950, cuando comenzó la producción industrial a gran escala (con aproximadamente 2 millones de toneladas al año), la producción mundial ha aumentado hasta superar los 400 millones de toneladas anuales. La mayoría de los plásticos son de origen petrolífero y extremadamente duraderos, lo que significa que se degradan muy lentamente en el medio ambiente. Incluso los nuevos plásticos fabricados a partir de materias primas renovables contribuyen al problema, ya que a menudo también tardan mucho tiempo en degradarse en condiciones naturales.

Según la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), las partículas de microplástico consisten en partículas de polímero sólido que pueden estar mezcladas con aditivos. Esto también puede incluir partículas fabricadas con cualquier material que estén recubiertas de un polímero. Un material se considera microplástico si al menos el 1 % en peso de sus partículas tiene unas dimensiones comprendidas entre 1 µm y 5 mm o, en el caso de las fibras, entre 3 µm y 15 mm. Aún no existe una definición reconocida internacionalmente.

Los microplásticos llegan al medio ambiente —y, en última instancia, al cuerpo humano— a través de diversas vías:

  • Microplásticos primarios, que se fabrican intencionadamente o se generan de forma directa, como las fibras textiles sintéticas o, en el pasado, los cosméticos.
  • Microplásticos secundarios, que se forman a partir de la descomposición de productos plásticos de mayor tamaño (como envases, láminas o botellas) y del desgaste de los neumáticos (1 kg por neumático, 500 000 toneladas al año).

Los tipos de plástico más comunes son el polietileno (PE), el polipropileno (PP), el tereftalato de polietileno (PET) y el poliestireno. El desgaste de los neumáticos se considera la principal fuente de microplásticos, seguido de los tejidos sintéticos y la descomposición de los residuos plásticos.

¿Cómo llegan los microplásticos a los alimentos?

Existen varias causas de contaminación por microplásticos en la cadena alimentaria:

  • Contaminación ambiental: los microplásticos se introducen en los alimentos a través del suelo y el agua durante el cultivo o la producción
    Contaminación durante el procesamiento de los alimentos, por ejemplo, debido a las condiciones de almacenamiento o al equipo de procesamiento
  • Transferencia a lo largo de la cadena alimentaria: los microplásticos pueden ser ingeridos por organismos marinos o ganado, por ejemplo, y posteriormente transmitirse a los seres humanos
  • Migración desde los envases: las partículas de microplástico de los envases de alimentos pueden acabar directamente en los alimentos

Un motivo de preocupación es el hecho de que los océanos están cada vez más contaminados debido a que los macroplásticos (por ejemplo, los envases) se descomponen allí en microplásticos. Los organismos marinos obtienen sus nutrientes mediante filtración, por lo que los pescados y mariscos son objeto de especial atención en los análisis de microplásticos.

Los alimentos procedentes de zonas rurales también pueden estar contaminados con microplásticos. Se han detectado microplásticos en la sal marina (procedentes de los mecanismos de molienda de plástico), la miel, la cerveza (por ejemplo, de botellas mal limpiadas), así como en frutas y verduras. Los envases, la maquinaria de procesamiento, las cintas transportadoras y los utensilios de plástico utilizados durante la producción y el almacenamiento de alimentos son las principales fuentes de contaminación.

¿De qué otras formas se pueden ingerir los microplásticos?

Las partículas de microplásticos y nanoplásticos se liberan al aire a través del desgaste de los neumáticos de los coches, los tejidos sintéticos (por ejemplo, al llevar puesta o lavar ropa de poliéster o mascarillas) y el polvo de los interiores, y pueden inhalarse. Las partículas de nanoplásticos son partículas de plástico extremadamente pequeñas, del orden de los nanómetros, normalmente de menos de 1 micrómetro (µm) y, a menudo, incluso de menos de 100 nanómetros (nm). Suelen formarse a partir de la descomposición posterior de los microplásticos. Debido a su tamaño tan pequeño, son invisibles a simple vista.

Los utensilios de cocina, como las tablas de cortar de plástico, las espátulas o los recipientes de almacenamiento, contribuyen a la exposición esporádica a los microplásticos, ya que pueden liberarse partículas finas de plástico al cortar, calentar o por abrasión mecánica.

Otra fuente de microplásticos son las aguas residuales, como las procedentes de las lavadoras. El agua del grifo y el agua embotellada también pueden contener microplásticos. En este caso, se liberan principalmente a través de tuberías de plástico, sistemas de tratamiento de agua, materiales filtrantes y botellas y tapones de plástico.

¿Pueden los microplásticos penetrar en los tejidos y llegar al torrente sanguíneo?

Según estudios recientes, las partículas pequeñas (microplásticos del orden de los micrómetros) y los nanoplásticos (de un tamaño aún menor) pueden penetrar en los tejidos humanos e incluso llegar al torrente sanguíneo. Ya se han detectado trazas de microplásticos en la sangre, la placenta y los tejidos pulmonares e intestinales. Sin embargo, el alcance de este fenómeno y cuáles podrían ser sus consecuencias a largo plazo siguen siendo objeto de investigación.

¿Cuáles son los riesgos para la salud?

Los efectos de los microplásticos y los nanoplásticos sobre la salud humana son complejos y aún no se comprenden del todo, ya que sus propiedades dependen de numerosos factores —como el tipo de polímero, el tamaño de las partículas, su forma y la formación de una biocorona— lo que complica la evaluación de riesgos.

Los estudios experimentales han demostrado que estas partículas pueden atravesar las barreras biológicas de los pulmones y los intestinos, lo que suscita preocupación por su posible distribución por todo el organismo. Los primeros hallazgos clínicos sugieren posibles efectos adversos para la salud, entre ellos repercusiones en el sistema inmunitario, así como en las funciones reproductivas y cardiovasculares. Sin embargo, estos estudios siguen siendo limitados debido al reducido tamaño de las muestras y a la insuficiencia de datos sobre la exposición. Los resultados de los estudios con animales y células respaldan en gran medida estas observaciones preliminares.

Para comprender mejor los riesgos para los seres humanos y permitir evaluaciones de riesgo exhaustivas, se necesitan métodos más avanzados y estudios a largo plazo. Organizaciones como la OMS, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) señalan la necesidad de seguir investigando.

¿Cómo puedes evitar los microplásticos en los alimentos?

En la actualidad, es imposible evitar por completo la presencia de microplásticos en los alimentos. Se considera que los mariscos (especialmente los mejillones y las gambas), el pescado procedente de aguas muy contaminadas, el agua potable en botellas reutilizables y las bebidas envasadas, así como los alimentos altamente procesados y envasados, están relativamente más contaminados, ya que los microplásticos se ingieren directamente o se transfieren durante el procesamiento y el envasado.

En la actualidad, los consumidores pueden adoptar las siguientes medidas preventivas, entre otras:

  • Utiliza agua del grifo con sistemas de filtración certificados
  • Consume alimentos envasados en vidrio, metal o papel
  • Evita los envases de plástico (especialmente para alimentos grasos o calientes)
  • Reduce de forma consciente el uso de plásticos de un solo uso
  • No calientes alimentos en recipientes de plástico
  • Compra alimentos frescos y sin procesar

What measures and regulations are in place to reduce microplastics in food?

La normativa sobre microplásticos en los alimentos dentro de la UE está en constante evolución y aborda tanto las fuentes intencionadas como las no intencionadas. El Reglamento REACH (UE) 2023/2055 introdujo restricciones sobre las partículas de microplástico añadidas intencionadamente. Si bien esto se aplica principalmente a productos como los cosméticos y los productos de limpieza, existen ciertas excepciones para los aditivos alimentarios. Además, la contaminación no intencionada (en particular la procedente de materiales en contacto con los alimentos) está cada vez más sujeta a regulación.

El Reglamento (UE) 2025/351, en vigor desde el 16 de marzo de 2025, actualiza el Reglamento (UE) n.º 10/2011 y pone mayor énfasis en los plásticos que entran en contacto con los alimentos, incluyendo nuevos requisitos de etiquetado para los productos de plástico reutilizables, como instrucciones de uso y advertencias en caso de degradación del material.

En primer lugar, la industria es la principal responsable de reducir los microplásticos, por ejemplo, mediante el uso de materiales de embalaje más sostenibles, estrategias de reciclaje mejoradas, procesos de producción optimizados, controles estrictos de calidad e higiene y el desarrollo de tecnologías modernas para los neumáticos. En este contexto, la supervisión de la cadena de producción mediante análisis de laboratorio periódicos desempeña un papel fundamental a la hora de identificar y, posteriormente, eliminar las posibles fuentes de contaminación. Los laboratorios especializados utilizan métodos modernos de detección y control para proporcionar datos fiables sobre los microplásticos en el agua, las materias primas y los alimentos, sentando así las bases científicas para las evaluaciones de riesgos, la regulación y las medidas preventivas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) llevará a cabo una evaluación científica de los posibles riesgos para la salud que plantean los microplásticos en los alimentos, el agua potable y el aire, y se espera que el informe se publique a finales de 2027. En 2025, la EFSA ya publicó conclusiones sobre la liberación de microplásticos y nanoplásticos a partir de materiales en contacto con los alimentos. Además, la OMS publicó directrices sobre la calidad del agua potable en 2022 y 2024.

¿Cómo se detectan los microplásticos en los alimentos?

El análisis de los microplásticos en los alimentos plantea importantes retos analíticos, ya que las partículas son extremadamente pequeñas y se presentan en una amplia variedad de tipos de materiales, formas y tamaños. Además, las matrices alimentarias complejas con un alto contenido en grasas, proteínas o agua requieren una preparación de muestras laboriosa y aumentan el riesgo de contaminación durante el análisis. Para detectar los microplásticos se utilizan métodos analíticos especializados. Entre ellos se pueden incluir:

  • Métodos de microscopía óptica y electrónica para el recuento y el análisis morfológico de partículas
  • Métodos espectroscópicos (métodos ópticos con análisis cualitativo adicional), como la espectroscopia FTIR y Raman, para identificar los tipos de polímeros
  • Métodos termoanalíticos, como la pirólisis-GC/MS, que permiten la determinación cuantitativa de los tipos de plástico.

Los laboratorios especializados, como los del Grupo Tentamus, cuentan con la experiencia, la infraestructura y los métodos validados necesarios para detectar de forma fiable los microplásticos, especialmente en el agua y los productos alimenticios. Además, ayudamos a las empresas en el control de calidad, la evaluación de riesgos y el cumplimiento normativo.

Perspectivas

Actualmente hay indicios de que los microplásticos y los nanoplásticos están entrando en la cadena alimentaria, aunque los datos disponibles siguen siendo limitados, especialmente en el caso de los productos no pesqueros y los alimentos procesados. Para identificar las fuentes exactas de estas partículas en los alimentos, se necesitan estudios cuidadosamente diseñados que tengan en cuenta todas las fuentes posibles, incluida la contaminación de las materias primas y las instalaciones de procesamiento.

Al mismo tiempo, existe una necesidad urgente de cooperación internacional y de normalización de los métodos analíticos para obtener datos fiables y comparables. Por lo tanto, las futuras normativas podrían exigir pruebas de migración de microplásticos y nanoplásticos procedentes de materiales en contacto con los alimentos.

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